sábado, 1 de enero de 2011

Vigila dónde te sientas

No hay nada mejor que empezar el año que con una reseña literaria de una de las mejores obras de terror que he leído. Su autor, imagino que es de sobras conocido por todos vosotros, es David Jasso. No obstante, por si alguien anda despistado repasaré muy brevemente su biografía. Este autor nació en 1961 en Zaragoza (ciudad en la que reside). Está casado y tiene una hija de 17 años. Ha desarrollado su actividad profesional en prensa, radio y televisión. En la actualidad es el director del Departamento Audiovisual de una videoproductora de renombre.

No obstante, nada de esto hace de él merecedor de unas líneas en este blog especializado en el terror, ya lo sé… pero tened un poquito de paciencia. David Jasso, además, es el presidente de NOCTE, la asociación de escritores de terror. Jasso es un gran aficionado a la literatura de terror, autor de numerosísimas reseñas literarias para distintos medios. Pero, a la vez, es una de las voces más importantes del panorama del género en nuestro país ―algunos han comparado su estilo literario al de grandes maestros del género como Jack Ketchum o Stephen King. Y mi opinión es que no exageran ni un ápice―. Ha ganado premios como el LITER de Literatura de Terror con el relato “La bruma”, publicado en la revista Galaxia nº 18, o el Premio Ignotus de 2009. Además, ha resultado finalista en las dos primeras ediciones del célebre concurso de novela de terror de Macarena. De hecho, podéis encontrar su nombre en casi cualquier antología del género por nuestros lares que se precie: Aquelarre (Salto de Página) Antología Z. Los mejores relatos de muertos vivientes 2 (Dolmen), los excelentes números monográficos de Calabazas en el Trastero (Saco de Huesos), La sangre es vida (Mandrágora), etcétera.

Jasso es autor de cuatro novelas: La silla (2006, con una segunda edición de 2010), Cazador de mentiras (2007, escrita a cuatro manos con el genial Santiago Eximeno ―del que, sin duda, también hablaré en otra ocasión―), Día de Perros (2008, que le valió el Premio Ignotus 2009) y la reciente Feral (2010). Aunque, en esta ocasión, me centraré en la magnífica reedición que el Equipo Sirius ha hecho de La silla ―la primera novela publicada, que no escrita, por el autor zaragozano―.

La silla es en esencial una verdadera obra maestra del terror psicológico que, como reza la contraportada de la edición de 2010, “sacude al lector y le atrapa sin remisión”. Sí, lo confieso, yo fui uno de esos lectores atrapados y sacudidos que robé horas a la noche para zambullirme en sus páginas. La novela parte de una premisa sencilla: un joven escritor de novelas de género, Daniel Lonces, al que le ha sonreído el éxito editorial con unos pocos libros publicados, vive en una nueva casa en una urbanización de las afueras de la ciudad junto a su mujer y su hijo de 11 meses. Todo parece bonito y bucólico… demasiado bonito para ser cierto, ¿verdad? Efectivamente, querido lector, mientras Daniel se documenta para su próxima novela queda atado a una silla sin ninguna posibilidad de soltarse. En ese momento, iniciará una frenética carrera contrarreloj para salvar su propia vida y la de su familia.



El propio autor nos confiesa en la página web sobre la obra que la idea primigenia sobre esta obra se remontaría a 1975 cuando vio en la televisión un programa sobre la vida en las cárceles. En el documental salían distintos delincuentes contando su existencia, hasta que le llegó el turno a uno de ellos que explicó “que había entrado a robar junto con su cómplice en un chalet y, al ser sorprendidos por el propietario, le habían reducido e inmovilizado en el interior de una gran alfombra. Una vez desvalijada la casa, se marcharon dejando al pobre hombre allí atado, imaginaron que alguien le encontraría y le liberaría. Pero se equivocaron: la víctima murió días después sin poder escapar y sin que nadie le echara en falta hasta que ya fue demasiado tarde. Cuando el preso lo describía, sonreía como si estuviera contando un chiste soez al que él le encontrara un significado especial” (he dejado que leyerais las palabras del propio Jasso sobre sus propias influencias. Es lo mínimo que se puede hacer en estos casos).

Este suceso que hubiese pasado desapercibido por muchos o que hubiera sido borrado a los pocos días u horas por el común mortal, caló hasta el tuétano en la mente del escritor, que lo llegó a relacionar con el hecho de ser enterrado en vida (una trama bastante explotada en las obras del género; pensemos, por ejemplo, en Buried, de Rodrigo Cortés o en los múltiples relatos sobre este insana experiencia desde “The premature burial” de Poe, publicado en 1844, hasta nuestros días. Y es que la tapefobia o miedo a ser enterrado vivo es uno de los miedos más comunes en el ser humano… y una brillante fuente de ingresos para los constructores de ataúdes de seguridad).

Pero el germen de La silla ya había arraigado en la mente de nuestro autor. Paulatinamente, el esbozo fue cobrando entidad. Primero como relato corto, aunque éste fue creciendo y creciendo… En 1992, Jasso ha escrito el primer borrador y cuando se dispone a pasarlo a máquina… lee el anuncio de la nueva novela del maestro King: El juego de Gerald ―otra joyita que os aconsejo fervorosamente―. El autor de Feral decide esperar a leer la obra de King (la cual le defrauda bastante. Lamento no estar de acuerdo con él en este punto), y constatar que había elementos muy parecidos entre ambas narraciones. Jasso decide guardar el borrador en el cajón y dedicarse a otros asuntos… Hasta 2004. Un buen día, mientras ordena los cajones, redescubre su propio escrito y decide darle otra oportunidad (después de algunos retoques). Más de 30 años después de aquel programa de televisión, La silla se convirtió, por fin, en un libro publicado; y no un libro cualquiera, sino en uno de los puntales del terror literario en España de la primera década del presente siglo.

¿Llegados a este punto todavía esperáis que destripe el libro, que narre las peripecias y llene todo esto de spoilers? Pues, en ese caso, lamento decepcionaros. No pienso adelantar nada más sobre la obra. Sólo deciros que si os gustan las novelas de terror psicológico tipo El psicoanalista o La historia del loco o El hombre equivocado, ambas tres (como decía aquél) de John Katzenbach, o Misery, de Stephen King, disfrutaréis como enanos. Si, en cambio, preferís las novelas de terror con un puntito gore os divertiréis como Jason Voorheis en un campamento de verano.